Tradiciones Bolivianas

 "Alasitas" Palabra aymara Alasiña que significa "Compra para si", según la tradición todas las personas acuden, justo al medio día del 24 de Enero, a la compra de las miniaturas que deben ser cha'lladas por el yatiri con incienso, alcohol. vino y posteriormente bendecidos en una iglesia católica, pues así estos se harán realidad durante el presente año.

El personaje de esta fiesta es el Ekeko, el dios de la abundancia a quien se le obsequia miniaturas, para convertir los sueños en realidad, por ejemplo: los billetes para que no falte dinero, la maleta para ir de viaje, un coche para tener uno, las canastas llenas de conservas para que no falte alimentos durante todo el año, un saco de grano de cereales para la buena cosecha, una pequeña tienda para que prospere el negocio que se tiene, una negrita o un negrito de yeso para tener una pareja.
"Alasitas"

La costumbre también dice que el Ekeko tiene que ser atendido todos los martes y viernes poniendo en su boca un cigarrillo encendido y nada le faltara a la familia, se dice que para tener un mayor efecto, es necesario que el Ekeko sea un regalo de amigos o familiares que desean la prosperidad.

Esta manifestación, convertida en la "Feria de Alasitas" tuvo su inicio en la actual plaza Murillo (La Paz), luego se extendió al Paseo del Prado que se conocía como la Alameda.  Posteriormente a la Plaza de San Pedro, la Av. montes, la antigua Aduana, la Av. Tejada Sorzano y ahora, tiene su asiento en el ex parque zoológico o Parque Urbano Central.

LA LEYENDA DEL EKEKO

Existen varias versiones sobre el origen del Ekeko, sin embargo, la tradición menciona que nació a raíz de las sublevaciones indígenas de 1781 y el cerco de Tupac Katari a La Paz.

El año de la revolución que enfrento a blancos e indios dio fuerza a la tradición indígena del 24 de enero, fecha elegida por el gobernador Sebastián Segurola para rendir homenaje a la Virgen de Nuestra Señora de la Paz en agradecimiento a la liberación de la ciudad de La Paz.

Mientras e presenciaba esta gran pugna, acontecía otra escena en Laja, donde Paulita Tintaya, una humilde muchacha perteneciente al repartimiento del español Don Francisco de Rojas se despedía de su amado el galán Isidro Choquehuanca que con dolor entregaba a Paulita, un pequeño amuleto de yeso que el mismo lo había fabricado como muestra de su cariño.

Según la tradición era el amuleto que guardaba la felicidad Isidro tomo la imagen del encomendero Rojas y la copio en la estuatilla que tenia forma de hombre, pequeña, de rostro enrojecido y grueso cuerpo, pues dependía de Rojas el destino de los dos amantes.  Además de la apariencia puesta por Choquehuanca, le puso pequeñas bolsitas con alimentos y otros bienes que formaban parte de la felicidad que soñaba el joven Isidro.

Paso mucho tiempo de esperanza para el reencuentro del gran amor, mientras la ciudad se encontraba aislada.  Cerca de siete meses toda la ciudad sufrió la escasez de alimentos, las despensas donde se guardaban los víveres se encontraban vacías.  Solo por algo inexplicable había un poco de alimento en el rincón de una casa y que una vez consumidos eran renovados por arte de magia.

Esas provisiones las poseía Paulita, una bolsa de maíz tostado, kispiña (galletas de harina de quinua) y un trozo de charque (carne seca) de llama, que casualmente puso junto al Ekeko que Isidro le había dado.

La liberación de la ciudad de La Paz también trajo la resurrección de una tradición que fue difundida de generación en generación: la feria de Alasitas en la que se permutaban piezas pequeñas que tenían valor cambiario.

FIESTA DE TODOS SANTOS

La fiesta de Todos Santos es una fiesta en la que se cultiva la memoria de los muertos.  Los cementerios se llenan de familiares que asisten a rendir su homenaje a la memoria de sus antepasados.  Esta fiesta tiene lugar el 2 de noviembre, sin embargo la fiesta misma empieza el día anterior, el 1ro a las doce del medio día, cuando las almas de los muertos llegan a las casas para compartir con los vivos la alegría de una buena cena.

Comienza con la preparación de una mesa sobre cual dispone un mantel (blanco si el difunto es un niño, negro u oscuro si era adulto) y encima ponen elementos simbólicos pudiendo ser objetos o comida.  También se instala encima una foto del difunto y velas encendidas, con una cantidad variable de alimentos según la situación económica de la familia.  Hay fruta seca, masitas, caramelos en forma de animalitos, escaleras de pan (proviniendo de la tradición católica para subir o bajar del cielo), coca y chica (cerveza de maíz), instrumentos de música y <t'antawawas>, literalmente "niños de pan". Este ultimo elemento es como reminiscencia del rito de la Copachoca, que consistía en la época incaica, a regalar niños sacrificados a las divinidades del mundo sobrenatural, aquí el día de los muertos.  Los familiares se sienten alrededor de la mesa y reciben toda la noche visitantes, que les acompañan en su rito de recuerdo al difunto, en sus oraciones, y por supuesto comparten la comida y las bebidas.  También es tradición que pasen grupos de niños de casa en casa para rezarselos y cantar (abados o Cori Coritos) a las almas de los muertos, recibiendo a cambio una partecita del festín.  Estos cantos son ingeniosos y humorísticos, cantando historietas en rimas.

CARACTERÍSTICAS TÉCNICAS

Día de Emisión: 10/05/2010
Cantidad: 30000 piezas. c/u.
Tamaño: 32 x 43 mm.
Precio: 1.50 y 10.00 Bs.
Papel: Couche engomado
Procedimiento: Offset
Casa Impresora: Industrias Lara Bisch S.A.
 
 
(Fuente: Boletín informativo ECOBOL - 06/2010)

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