Ley de la educación "Avelino Siñani - Elizardo Pérez"

Con el inicio de un nuevo ciclo en la historia boliviana se plantean derroteros inéditos también para la educación, haciéndose necesaria una Revolución Educativa. Este proceso tiene un primer antecedente en el Decreto supremo 28725, del 24 de mayo de 2006, que establece, en primer lugar, la abrogación de la Ley 1565 de Reforma educativa.


El texto del proyecto de Ley se presentó a la Asamblea Legistativa Plurinacional el 1 de diciembre del 2010 y fue promulgada el 20 de diciembre del mismo año. La ley Avelino Siñani-Elizardo Pérez es producto de un largo proceso de diálogo y concertación entre diferentes actores: profesores urbanos y rurales, padres de familia, iglesia católica, colegios privados, intelectuales y profesionales, pueblos indígenas y organizaciones sociales. Todas ellas formaron parte de una construcción inédita de una Ley de educación en Bolivia. Construcción que se dio a través de diversas propuestas, debates, acuerdos y consensos, de modo que recogió las grandes aspiraciones y reivindicaciones sociales de muchos años de maduración y de espera de un cambio en la educación.

La ley Avelino Siñani rompe con la condición colonial y neocolonial de la educación que sobrevalora lo foráneo, impone contenidos enajenantes y descontextualizados, promueve una educación centrada en la imitación de estereotipos de otras culturas, desprecia a nuestras culturas y genera una mentalidad copista, repetidora y mecanicista, acentuando la exclusión y la discriminación. La nueva Ley educativa propone una educación descolonizadora, liberadora y trasformadora, porque entiende que la lucha de los pueblos y naciones por un país más justo e incluyente debe construirse desde la convivencia y transformación que potencia la educación. La liberación de la conciencia colonizada es la prioridad para construir un camino propio, una patria propia.

La Ley revaloriza y reconstituye los saberes y conocimientos de los pueblos indígena originarios, considerados anteriormente como inferiores o en proceso de superación, condenados a ser locales, es decir, adecuados y pertinentes a culturas particulares.

La propuesta intercultural de la Reforma Educativa planteó una educación tolerante frente a los saberes y conocimientos indígena originarios, pero en los hechos mantuvo una visión aislada y estática de las culturas, reforzando el rescate cultural particularista, fragmentario, y la subvaloración de los saberes y conocimientos indígena originarios con relación al conocimiento llamado universal. Este enfoque en torno a los saberes y conocimientos dejó de lado el proyecto político de los pueblos y naciones indígena originarios de Bolivia, que expresaba la necesidad de reconstituir su forma de vida luego de haber sido colonizada durante más de 500 años.

Ante esto la Ley plantea una educación intracultural-intercultural y plurilingüe que ya no reduzca el contenido educativo a la traducción de una lengua a otra ni a la mera contextualización cultural de los contenidos, sino que plantee que los retos más importantes para construir una sociedad plural no pasan solo por respetar al otro sino por aprender de la otra cultura. Resalta una educación plurilingüe porque considera que es acorde con la justicia histórica, que en este territorio todas y todos podamos comprendernos y conocernos desde nuestras lenguas. Todas y todos tenemos el derecho a que se nos entienda en nuestra lengua, un derecho legítimo para todos.

La Ley plantea la educación productiva valoriza el trabajo productivo en su dimensión creativa tanto para la formación y capacitación profesional como para el potenciamiento y desarrollo de los pueblos, buscando no solo aumentar las capacidades para competir en el mercado sino sobre todo consolidar una sociedad donde sea posible satisfacer las necesidades básicas con el trabajo productivo que debe articularse por tanto con la soberanía alimentaria y la trasformación de la matriz productiva. La educación productiva desestructura la concepción colonial de la educación técnica, ampliando la formación técnica hacia una formación productiva articulada a políticas económicas concretas locales donde se valoriza la producción material e inmaterial propias. Bajo estas condiciones la educación se convierte en un componente dinamizador que engarza la producción y reproducción de la vida y las culturas de la plurinacionalidad.

Así mismo plantea una educación científica y artística como pilar fundamental para la producción de conocimientos propios que incentive y promueva una investigación y aplicación pertinente a nuestra realidad del conocimiento científico llamado universal junto a las grandes enseñanzas de los saberes y conocimientos de los pueblos indígena originarios.

La Revolución Educativa contenida en la Ley Avelino Siñani-Elizardo Pérez rompe la brecha que desarraigaba a los hombres y mujeres de su realidad. Plantea una educación para que las y los bolivianos se comprometan con la trasformación de su realidad, que se eduquen con un sentido integral, comunitario, descolonizador, construyendo conocimientos propios y pertinentes a su contexto, generando proyectos socio-productivos que respondan a las necesidades de cada lugar.

La Revolución Educativa responde a las exigencias de construir un Estado Plurinacional, es decir a la necesidad de transformar nuestra realidad colonial monocultural y dependiente. Por ello, la educación ya no puede ser sólo un proceso formativo centrado en el aprendizaje meramente cognitivo, sino que se constituye en una educación transformadora que responda a las necesidades y contribuya en la resolución de las inequidades, desigualdades y exclusiones a la que estuvimos sometidos durante tanto tiempo.

Características Técnicas

Presentación: 1 sello
Diseño: Ministerio de Educación
Cantidad: 30.000 piezas
Pliegos: 100 piezas
Tamaño: 37 x 27.3 mm.
Precio: Bs. 2.50
Papel: Couche engomado.
Procedimiento: Offset
Casa Impresora: Artes Gráficas Sagitario.

(Fuente: Boletín ECOBOL 23/2012)

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